Sandra Ciccioli /Argentina


La Insoportable Levedad del Ser*

*Título de la célebre obra de Milan Kundera.


"Lo sublime ha de ser siempre grande; lo bello puede ser también pequeño" 

IMMANUEL KANT


El arte opera como el agua: busca permanentemente cómo filtrarse entre los espacios minúsculos, de difícil acceso y desde esa pequeñez casi imperceptible, construye imperios. El arte puede tomar postura y presentar un relato cerrado donde haya poco lugar para las interpretaciones alternativas pero también puede transitar la cornisa que divide instancias incompatibles o quizás complementarias. El artista actúa como un mensajero que se arma de una herramienta tan noble como compleja, tan brutalmente sincera como engañosa y tan seductora como peligrosa. Hay artistas que se identifican con un tipo de representación y le son fieles; esto no los hace mejores ni peores pero los especializa en el reconocimiento de un terreno con todo lo que ello implica. El paisaje es en sí mismo un género con ingredientes destacados y más allá del punto de vista que se asuma para abordarlo, siempre será su espectacularidad lo que prime por sobre el resto.

Sandra Ciccioli establece una conexión particular con el paisaje e intenta replicar en su trabajo una preocupación que atraviesa toda su obra. Su discurso integra plásticamente al paisaje a un modo de representación donde los lugares no son geográficamente reconocibles y localizables. La naturaleza posee la cuota necesaria de veritas como para ser captada a simple vista pero cuya alta dosis de ausencia de referencia espacio-temporal hace que se pierda el registro de pertenencia: puede ser un lugar en todos los lugares. Los paisajes son verosímiles pero no son reales, no tenemos indicios sobre si fueron o son habitados, no hay figuras humanas que establezcan relaciones de simetría para poder comprender la magnitud de esos bosques oscuros que superponen sus ramas capas sobre capas -tal como las veladuras o las transparencias- creando escenarios que creemos reconocer pero que quizás existen únicamente en la imaginación de la artista.

Si tuviera que arriesgar una sentencia, diría que son lugares que se multiplican por millones en la realidad, en las profundidades de los bosques más tupidos e inaccesibles a la mano humana, nunca transitados más allá de las fantásticas imágenes que formamos en nuestro imaginario a través de relatos, cuentos, películas y mitos que nos llevaron a tejer esta suerte de pasadizos de troncos, hojas secas y árboles descarnados, con total ausencia del color vital de la savia que corre por las venas de la naturaleza. Algo de ellos nos atrapa y nos seduce al tiempo que nos repele y nos sentimos más seguros pensándolos como un producto de la creatividad artística.

Sin embargo, todos los conocemos de una u otra forma porque ese crochet imposible de desentrañar, es en parte eco de nuestras vidas. La obra de Sandra Ciccioli se desarrolla entre lo real y lo ficticio usando al paisaje como excusa. Valiéndose de múltiples técnicas como la fotolitografía, la monocopia, la gráfica, la tinta, el pastel, el collage, el dibujo o las litografías intervenidas, experimenta sobre los procesos creativos dentro de las artes visuales, tomando también posesión del espacio, cuando la obra requiere pasar del dibujo a la tridimensionalidad, haciendo intervenir los materiales físicos: ramas y troncos ya desprovistos de todo indicio de vida, intentan integrarse nuevamente a ese fluir vital donde el hombre y la naturaleza son parte del Uno primordial, al decir de Nietzsche. El arte puede darse el lujo de coquetear con lo imposible, transitar el abismo, poner un ojo en la belleza al tiempo que con el otro contempla lo sublime y se sumerge en su desconcierto, su inmensidad, su poder inabarcable para la mente humana.

Sandra Ciccioli se acerca peligrosamente a estas fronteras donde lo familiar de la imagen, lo amigable o lo siniestro -pero aun así "gobernable" por nuestra percepción- puede transformarse en una fracción de segundo en un panorama amenazante que nos sumerge en la incertidumbre absoluta. Lo que sucede en la obra, esa oscuridad que atraviesa el claro y se eleva como una llama serpenteante, representa esos humores del hombre que cambian como las arenas del desierto, súbitamente.

Lo desconcertante de la obra algunas veces se potencia con la presencia de formas geométricas imposibles dentro de la lógica del paisaje, las cuales no cumplen otro rol que el de hacer evidente la incapacidad para "hacer pie" y entender el todo por completo. Alguna vez dije que la obra de Sandra busca dar con una esencia de lo que estas raíces, ramas y hojas fueron en un pasado cercano y, desde ese lugar, intentar rescatar de las sombras lo que aun pueden seguir siendo, sobreponiéndose a la inevitabilidad del ciclo de la vida el cual queda inmortalzado para dar cuenta de una existencia gracias al arte. La belleza de los dibujos nos encanta gracias a un manejo técnico destacable y a una figuración aparentemente familiar, para luego situarnos en recorridos sombríos que dan cuenta de lo que antaño fue, pero nunca detrás de una mirada pesimista sino valiente. Allí radica la belleza: en las formas, en la factura, en la paleta acotada, en la elegancia y sutileza de la obra. Y apenas cruzando la delgada línea, radica lo sublime: en la contundencia del mensaje, en la insoportable levedad del ser.

Lic. María Carolina Baulo, 2016



Sandra Ciccioli, (1963) es una artista argentina, formada como arquitecta, egresada de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU - UBA).

Paralelamente a sus estudios universitarios, desarrolló su formación plástica con distintos maestros, entre ellos: M. Marcovich, G. Gárgano, M. Kupferminc, además de participar en seminarios de formación y clínica de obra con Elena Nieves y Jorge Sarsale, M. Carolina Baulo y Lucía Warckmeister. En la actualidad participa del Programa Internacional de Residencias para Artistas "Juntos a la distancia", organizado por Fundación ACE para el Arte Contemporáneo. Se dedica exclusivamente a las Artes Visuales y a la tarea docente.

Realiza desde el año 2000 en adelante, numerosas muestras individuales y colectivas, tanto en Argentina como en EEUU, Austria, Eslovenia, Uruguay e Israel, destacándose las siguientes muestras: "Dibujantes Argentinos Contemporáneos", CABA (2019), "Confrontación/ Conversación" envío argentino a la IV Bienal de Arte Contemporáneo de Jerusalem, con curaduría de M. Kupferminc, (2019), - "Tesoros", Mundo Nuevo Gallery Art, CABA.(2018) / "12 Dibujantes", Subsecretaría de Cultura, FADU - UBA, con curaduría de Florencia Salas. y - "La Condición Humana", Arte y Sustentabilidad, Praxis Arte Internacional, CABA, con curaduría de M.C.Baulo (2017).

Participa desde el año 2000 en Salones Nacionales y Provinciales, obteniendo numerosos premios y distinciones, entre los que se encuentran: Mención Dibujo, XIX Salón Nacional de Dibujo y Grabado "Museo Artemio Alisio", Entre Ríos, 2018 / Mención Especial del Jurado, Concurso de Artes Visuales Céfiro, CABA, 2018 / Mención Dibujo IX Salón Anual Nacional del Bicentenario, Concordia, Entre Ríos, 2018 / 2º Premio Adquisición Dibujo, XVI Salón Nacional de Dibujo y Grabado "Museo Artemio Alisio" Concepción del Uruguay, Entre Ríos, 2016 / 2º Premio Dibujo, XXII Salón Nacional San Fernando, Bs. As., 2016 / Mención Dibujo, I Salón Provincial de Tres Arroyos, Bs. As., 2015 / 3º Premio Adquisición Dibujo, Salón de Artes Visuales, Museo Provincial de Artes, Santa Rosa, La Pampa, 2015 /1º Premio Adquisición Salón de Dibujo, Bahía Blanca, Bs. As., 2013.

Desarrolla una intensa actividad docente ininterrumpida hasta la actualidad, orientada tanto a alumnos principiantes como acompañando a artistas en formación, en sus proyectos personales.

Se desempeñó como docente de Dibujo, Representación Arquitectónica y Morfología de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, FADU, UBA. y en el Instituto Tecnológico de Educación Superior Ort Argentina, entre los años 1987 y 1995.

Desde 1995, dirige su propio estudio "El Taller", y desde 2013, forma parte del equipo docente de HiLo Rojo, espacio de arte. Continúa dictando Seminarios, Workshops y Clínica de Obra para estudiantes y artistas en ámbitos privados y públicos.

Su obra se desarrolla principalmente dentro de la gráfica, el dibujo, las técnicas mixtas y se extiende desde el pequeño al gran formato con obra bidimensional, instalaciones, objetos y libros de artista.

Su interés gira en torno a la idea del hombre integrado en un fluir vital con la naturaleza, donde transita los límites entre lo bello y lo sublime, la incertidumbre y el sosiego, lo efímero y lo permanente, encontrando en esa frontera incierta una zona de experimentación e investigación.