Pablo Henríquez /Argentina


Declaración de artista

En mi trabajo reflejo una lectura antropológica sobre la naturaleza resignificada por el uso simbólico, esas huellas que el hombre inexorablemente deja en la búsqueda del Uno que necesariamente hilvane los Todos. Hay una mirada social también, enfocada no en la vía principal de lo que acontece sino en sus ramificaciones menos visibles. En otras palabras, manifiesto confrontaciones visuales y conceptuales entre lo natural y lo artificial, lo aparente y lo invisible, en una alquimia de arte, ciencia y metafísica integradas. Lo formal no deja de ser una mera excusa para desplegar otras dimensiones de la obra más intensas y que me interesan particularmente, como son la textura y el estímulo táctilo kinestésico, el clima trabajado a partir de una sucesión de capas cromáticas, y la fuerza de la mancha y la línea.

En ese contexto surgen las poéticas que me llevan a transitar caminos diversos que permitan hacerlas visibles sin vulnerarlas con la vulgaridad de la materia. Tal vez por eso evito, en lo posible, los pinceles, o elijo como soporte telas hechas casi de aire. Impacto marcas y huellas que algo tienen que ver con la técnica del grabado, aunque no tanto. A veces aplicando colores con la levedad de un pétalo, otras veces golpeando, saltando y girando sobre la tela en el suelo. Intento aproximarme al tema sin ataduras, dejándome llevar por los accidentes de la aventura aunque controlando sus confines.

Me interesa problematizar las fronteras, poner en crisis las identidades, resignificar la historia. Entonces surgen los desequilibrios, los contrastes, lo pendular, lo diverso; todo aquello que dota de energía y, a partir de ella, de movimiento al hecho creativo. En mi obra las apariencias toman fuerza como herramientas políticas de seducción que permiten, en función de cada situación, la evolución, la perpetuación, el empoderamiento. Seducción que es un disfrazarse de belleza, de fortaleza, de potencia; es decir, de todo aquello de lo que el otro carece o desea y que, en base a su escasez, gana vuelo simbólico, se convierte en valioso y, por ende, en moneda de cambio. Por eso es tema recurrente el caballo de Troya, un engendro de seducción, un "falso regalo", cuyo destino es la penetración de las fronteras físicas, mentales y espirituales con fines de dominación, paradigma que encontramos a diario como funcional a intereses no siempre dignos.

Pero el caballo "antropizado" no aparece sólo en esta figura mítica, sino también en su rol de caballo de carrusel y de caballo de ajedrez, entre otros. En contraposición también recurro al peón de ajedrez como símbolo de la masa sin identidad e invisible que pone sangre, sudor y lágrimas a la consecución de un poder que, paradójicamente, nunca podrá alcanzar y que terminará por someterlo.

De esta manera, en mi obra están presentes, sin estarlo, el juego, la política, el amor y la guerra. Pero también la música y la montaña, que forman parte de mi cotidianeidad, al igual que los emergentes, las penumbras amnióticas, las huellas arqueológicas en cada capa de pintura descascarada en lo que fuera la habitación de alguna abuela, las marcas de mil días en la herrumbre de las mariposas, el canto del viento envasado en un corazón azul. 

Pablo Henríquez



Biografía

Pablo Henríquez

Pablo Henríquez es artista visual, dibujante y comunicador social. Su vida transcurre a los pies de la Cordillera de los Andes, arrullado por el sol y el vino tinto: nació en Mendoza, Argentina, el 10 de enero de 1968, y desde hace 25 años reside en la provincia de San Juan.

Es Diseñador Gráfico por la Universidad Nacional de Cuyo y estudió Derecho en la Universidad de Congreso. Se ha desempeñado desde hace 35 años en diferentes áreas de la comunicación social, pasando por la dirección periodística en distintos medios gráficos y televisivos, la dirección de arte y la consultoría en relaciones institucionales a nivel público y privado. También se dedicó a la literatura infantil y a la edición integral de libros y contenidos mediáticos para niños. En 2008 ganó el primer premio del concurso "Colección San Juan", publicándose tres tomos de su autoría con 30 cuentos para chicos.

Desarrolló su carrera como artista plástico autodidacta desde muy temprana edad, participando en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Argentina, Chile y Brasil. Su primera muestra individual tuvo lugar en el año 2003 en el "Auditorio Juan Victoria", de San Juan, donde presentó más de 250 ilustraciones publicadas en Diario de Cuyo y Diario Uno.

Obtuvo el segundo premio en el salón "Fundación" en el año 2015 y el primer premio del salón "Impulsarte" en el año 2018, ambos de la ciudad donde reside. También en 2018 formó parte del proyecto "Síntomas y desplazamientos" implementado en el Museo de Bellas Artes "Franklin Rawson".

Actualmente integra el colectivo de artistas visuales "18 Mundos", con el cual ha realizado diversas exposiciones virtuales y físicas, y realiza una muestra individual de 40 obras en el "Centro Cultural Estación San Martín" de la capital sanjuanina. Sus obras integran colecciones privadas de Argentina y Chile.