Leticia Casas /Argentina


Deberíamos tener presente que la poética es un motor que nos lleva a transitar mundos propios y ajenos, para eso es imprescindible que cada artista tenga su propia rosa de los vientos trazada en la brújula. Teniendo un Norte basta con saber a dónde queremos ir. Podemos encontrar rápidamente el paisaje, pero allí empezamos a descubrir personajes que no pudimos sospechar que habitaran esos espacios. Nos sorprende el imaginario que comienza a crecer en las hojas que vamos dibujando. Podríamos suponer que "están hechos del material de los sueños" y probablemente sea así. Pero sin duda son respuestas e interrogantes que surgen de nuestro universo. La obra que podemos apreciar de Leticia Casas tiene memorias de comics y recuerdos cinematográficos. Parecen pasearse en fondos negros, gángsters de juguete en ciudades escenográficas. Los personajes que recorren sus dibujos nos advierten de ·secretos bien guardados, que nadie se atrevería a divulgar. Las miradas herméticas encuentran refugio en lo nocturno de la imagen. Seguramente, nos parecerá encontrar algunos de estos personajes en las calles de Avellaneda. Tienen el aspecto universal que solo los artistas saben descifrar de lo humano y su circunstancia, para mostramos a aquellos que andamos distraídos, que descubrir al otro nos podría resultar fantástico.

Juan José Cano 

Director del IMSAP



El dibujo me atrajo desde siempre.

Fui alumna en distintas instituciones hasta llegar a la Escuela de Bellas artes Manuel Belgrano "la Belgrano" como se la conoció siempre. Desarrollé ahí en esos años, un descubrimiento más profundo y difícil con este arte, hasta ese momento, gracias a una profesora que tuve en primer año, Paula Doberti. Me recibí de maestra nacional de dibujo y ejerzo la docencia en escuelas primarias de la Provincia de Buenos Aires (Monte Grande) hace 20 años. También fui maestra domiciliaria en una escuela especial.

En 2012 realicé un taller de dibujo en el Instituto Superior de Artes plásticas de Avellaneda. Ahí tuve al que considero mi maestro, Marcelo Malagamba, hasta el 2017 inclusive. Ahí comencé a dibujar con muchos elementos que ni siquiera eran plásticos, palitos de brochete, toner, maderas, el verdadero taller, sin tener que cumplir con un programa, sin esperar ningún título, el dibujo empezó a ser.

En 2015 envío mi primer dibujo a un salón y para mí sorpresa soy aceptada. A partir de ahí comienzo a enviar siempre que puedo, dedicándome exclusivamente a esta disciplina que me tiene todavía totalmente atrapada.

Para hablar de mi trabajo nada mejor que este texto que cito, escrito por el Director del Instituto de artes plásticas de Avellaneda, dónde realicé mi muestra individual

Leticia Casas