Laco2 /Italia


LACO2 es el seudónimo de Gianfranco La Cognata, arquitecto italiano (Ragusa 1971) que vive y trabaja en Barcelona desde 1996. En 2002 funda su propio despacho, donde aborda proyectos arquitectónicos de diferente tipo y escala.

En el plano del arte, su formación como artista se sustenta, básicamente, por haber pasado muchísimas horas dibujando y pintando desde que pudo tener un lápiz en la mano hasta los trece años, recibiendo durante su infancia sólo las clases que se impartían en las escuelas primarias y secundarias.

A partir de esa edad se vuelca hacia los estudios humanistas clásicos, frecuentando el Liceo Classico de Ragusa (Sicilia) y luego titulándose como arquitecto en la Universidad La Sapienza de Roma.

Desde 2018 su pasión por el arte, que había quedado en reposo durante más de treinta años, vuelve a despertarse y ha ido ganando cada vez más y más protagonismo en su vida.

Además de su trabajo personal como artista visual, en la actualidad ocupa gran parte de su tiempo en la investigación y en la enseñanza de diferentes técnicas y lenguajes pictóricos.

Ha expuesto públicamente su obra por primera vez, en la Nau Bostik, donde ha mostrado durante un mes, 41 obras, 20 de los cuales fueron realizadas durante pandemia (marzo-agosto 2020). Ha presentado también una serie de cuadernos que sintetizan su recorrido y evolución en el mundo del arte durante los últimos dos años.

QG. 



El artista dice acerca de su visión de la obra:

"En Il Barone rampante de Italo Calvino, Cosimo, el protagonista, a raíz de una discusión con el padre, decide subirse a los árboles y promete nunca más volver a pisar el suelo. Allí descubre que el mundo visto desde esa perspectiva es mucho más comprensible e interesante, así que cumple con su promesa y se pasa toda la vida entre las ramas.

Los arquitectos no nos subimos a las ramas a la hora de hacer un proyecto, pero al dibujar una planta miramos constantemente desde arriba, nos alejamos para tener una visión de conjunto y nos acercamos para estudiar el mínimo detalle.

Este ejercicio cotidiano lo tenemos tan asumido y practicado que se convierte en un modus vivendi que seguimos en cualquier acción de nuestra vida. A la hora de dibujar me ayuda a controlar la escala y la proporción de mis trazos."

Gianfranco La Cognata


LOS CUADERNOS DE MIS RECUERDOS

"Me acuerdo del primer día en que conseguí dibujar bien una nariz y se la enseñé a mi madre y a toda la familia como si hubiera sido mi mayor logro hasta el momento.

Estuve dibujando y pintando como un obseso hasta los 13 años. Luego poco a poco la vida fue, digamos así, "enderezándome" hacia sus reglas y engranajes, en que el arte apenas conseguía encontrar espacio.

Me acuerdo de esa niña de la que estaba enamorado y a la que regalé un retrato. Fue mi primera declaración de amor.

Me acuerdo de ese perro en las calles mojadas y frías de San Sebastián.

Me acuerdo del primer beso de amor y del último de desamor.

Me acuerdo de esa playa de Sicilia, donde de niños nos pasábamos el día entero jugando a ser libres y dueños de nuestro tiempo.

Me acuerdo de mi vecina, que bajaba a la plaza a dar de comer a las palomas y las llamaba por nombre a cada una de ellas. Ellas a cambio le regalaban su danza y su compañía.

Me acuerdo de haber visto su mirada en miles de rostros de mujeres.

Me acuerdo de esa imagen de gente manifestando en Tel Aviv, durante la cuarentena, a distancia de dos metros y con mascarillas. Nunca otra manifestación me había parecido tan poderosa y bella.

Me acuerdo de la mirada de mi hija enseñándome que la única manera de superar la tristeza es esperando que se te pase sola.

Me acuerdo de mi adolescencia viendo el rostro de hijo, de cuando dejé de sonreír al mundo porque eso era cosa de niños.

Me acuerdo de tantas cosas bellas que necesito contarlas y sobre todo pintarlas antes de que desaparezcan como un sueño."

Gianfranco La Cognata

Barcelona, junio de 2020