Gladys Abitante /Argentina


Gladys Abitante y la aventura en colores

"El color es el teclado, los ojos las armonías, el alma es el piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que toca, tocando una nota u otra, causando vibraciones en el alma" V.K.

La serie Variaciones del color de Gladys Abitante es un apasionante recorrido plástico por el amplio universo de los colores. Para Goethe y Kandinsky -este último uno de los padres fundadores del arte abstracto- creían que ese fenómeno estaba estrechamente ligado a lo emocional e intuitivo. Estas dos últimas palabras gravitan en el quehacer de esta gran artista y, en ese juego al que se entrega, nos ofrece la experiencia única de percepción al contemplar sus obras. En ellas no solo el color adquiere el protagonismo sino también una composición intuitiva que mucho tiene de connotaciones musicales y poéticas, junto a un profundo estado espiritual. Podríamos aseverar, con justicia, aquello de resonancia interior y armonía.

La serie se enriquece en la utilización de técnicas mixtas como collage, acrílico y pastel al óleo. Lo siento como ese hacer primigenio porque creo en el "arte puro" que mira más allá de nuestra realidad y nos sumerge en la reflexión. Y esa reflexión nos conecta con la realidad que nos circunda y así cumple su ciclo.

Quiero destacar el apasionado estado con que produce Gladys sus obras; una artista sensible, dotada de una curiosidad imprescindible de las que emanan formas plásticas y que enorgullece reconocerla como la continuación de una tradición de grandes maestros que supieron romper esquemas. Su pintura es vital, orgánica y ha encontrado un lenguaje propio, que nos ofrece y tenemos el placer de vislumbrar.

Las series son de alguna forma la capacidad de un artista de organizar su trabajo. Ahora, cuando se trata de colores -como ha nombrado su serie- debemos asumir el riesgo de perdernos en algo más profundo. Física y espiritualmente los colores nos atraviesan y también, nos constituyen. Gladys ejecuta sus series con la resolución de quien conoce un oficio y técnica, de quien ha transitado cierto camino y en esta etapa nos brinda algo sólidamente construido, sensible, de resonancias plásticas que nos envuelve en otros estados, como el metafísico, tan rico en la historia de la pintura argentina.

Esta serie se organiza desde los verdes, rojos, amarillos, violetas, anaranjados, azules y llega después de estos seis colores a un acromático que llamó: negros no tan negros, que es el último abordaje a esta aventura. Una elaboración más estructurada organiza esta propuesta plástica que inició en 2020, casi como un presagio de los tiempos que nos atraviesan. Dijimos que la pintura es espiritual y no debería sorprendernos de su capacidad visionaria. Por lo pronto esta serie -y en especial estos Negros no tan negros- lo vivo como el silencio, la pausa completa tras la que comienza otro mundo: el mundo plástico de Gladys Abitante.

Silvio Oliva Drys

Sierras Bayas/ mayo de 2021


LOS VERDES

Un kilo de verde

es más verde que medio kilo

Paul Gauguin

El arte está lleno de casualidades. Muchos momentos que eventualmente fueron leídos como bisagras estéticas, surgieron por azar. Pero todos sabemos que el azar le ocurre a todos, pero sólo unos pocos son tierra fértil.

Un remanente de pintura verde llega al taller. En algunas escasas excepciones, esa cantidad de color se convierte en una obra realmente sólida.

Gladys Abitante lo consiguió. Pudo haber elegido muchas opciones: pudo haberlo usado como simple complemento (no era un color que le hubiera interesado nunca particularmente), pudo haberlo dejado en sus potes viendo cómo se iba secando. Pudo recurrir -casi era esperable- a la teorización y la idea: lo verde es el paisaje, la naturaleza, lo fresco, lo natural, el color de la esperanza...

Pero, fiel a sí misma ("no soy una intelectual de la obra" dijo alguna vez), optó por el desafío: eligió trabajar con ese color como dominante. Eligió zambullirse en el verde, llenarse de verde, vivir el verde. Y no tomarlo como un color, un elemento de la obra, sino como un fin en sí mismo. Tuvo que dialogar, discutir, enfrentar al verde, y finalmente domesticarlo y hacerlo amigo, apropiarse.

Sólo una artista genuina hubiera salido victoriosa. Gladys Abitante lo es. Tiene la capacidad de agotar todos sus recursos en cada obra, en cada serie, en cada instante. No se guarda nada, no retacea. Es lo que muestra, y tiene mucho para mostrar.

Sus obras tienen una impronta de travesura y de juego que las distingue. Hay una manera de organizar el espacio, de encontrar el equilibrio justo al filo del abismo que es característico en ella. Con sus colores, sus papeles pegados, sus gestos de pastel óleo, va encontrando las leyes que rigen cada tela en que dialogar, discutir, enfrentar al verde, y finalmente domesticarlo y hacerlo amigo, apropiarse.

particular, como piezas de un enorme juego cuyas reglas sólo conoce la artista.

A nosotros, como espectadores, sólo nos queda disfrutar.

Florencia Salas


LOS ROJOS

Si hay algo que a G. Abitante la identifica es esa porfía por el color, por el color en todas sus variables y acepciones, con todas las posibilidades de irrumpir y quedarse prendido en las retinas de quien al mirar descubre un espejo de sus propias emociones. Solo que esta vez lo hace por dominantes que se presentan con su nombre y apellido, Los verdes, los amarillos, los violetas... los rojos.

El rojo es la convocatoria que interpela a los más despiertos y a los desprevenidos, sobre esa atávica memoria de registros culturales y emotivos, son los tonos de lo profano, del sexo y lo prohibido, es el color del dolor, del placer o del pecado, es una señal de lo indebido y es en el cuerpo vida que corre como río.

Los rojos se materializan por causas y efectos de ese empecinado oficio del color y la materia, de esas cartografías de placa y papel, acrílico y pastel, que semejan vistas de paisajes imposibles. Los rojos se convierten en una guía para el viaje, un viaje a lo más profundo de la memoria sensorial del visitante para redescubrir que nos pasa y que nos moviliza cuando deconstruimos el camino de la razón hacia un destino de sensaciones.

Mauricio Nizzero



Gladys Abitante

Buenos Aires, 1960.

Estudió en Escuela Nacional De Bellas Artes M. Belgrano y Prilidiano Pueyrredón, ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, como también participó de Salones Nacionales, Provinciales y Municipales.

Entre otros, Premios y distinciones

Salón S.A.P.I. 1985 - Mención

Salón LYS - 1993 - Mención

Salón Vicente López - 1994 - Mención - Colegio Ward - Mención de Honor

S.A.A.P. - 1995 - 2do. Premio

Salón Lanús- 1996-1er. Premio; Salón Pequeño Formato - Mención

Vicente López -1997- mención; Salón F.F. de Amador

Ilustraciones 1999 - Diario La Luna de Saavedra

Lanús - 2000 - Mención; Salón Sociedad Italia - Mención

Vicente López - 2004 - Salón Pequeño Formato - Mención; Arte en el cuerpo, pintura en vivo

Tres Arroyos - 2005 - Mención

Mural para Bicentenario - 2009 CABA

MUNBAT- 2010 - Tandem de Arte y Diseño, Diseño de Indumentaria

Museo Sívori, Jurado - 2015, Concurso de Manchas

Realización de diversos objetos intervenidos en museos y muestras colectivas.

Poseen obras suyas Museo Saavedra, Museo de Bellas Artes de Tandil, Instituto del Diagnóstico de Bs. As., Galería Z, Galería de Alicia Brandy, Galería del Bastión, Uruguay, Galería Artemio en Tandil, Silvio Oliva Drys Espacio de Arte en Azul, Isidoro Espacio de Arte en Coronel Suarez, como así también colecciones privadas en Argentina, Uruguay, Chile, Estados Unidos, México, Canadá, Francia, España y Alemania

Serie que presenta en Cuarentena Galería "Variaciones de Color"

"La intención es dejarse llevar por el color y con la historia personal de lo que ese color representa para cada sujeto"

G. Abitante

Los trabajos de Gladys Abitante configuran un mapa del color, una suerte de topografía aérea en claves tonales que la artista selecciona para darnos un relato de las sensaciones que propone cada color.

En cada trabajo está presente la emotividad plástica, la fina sensibilidad de la materia combinada de acrílico, pastel y papel cortado a mano. Se puede percibir el espectro sensorial que propone un tono dominante vibrando con las sutilezas en clave de complementarios y análogos. Un juego de líneas racionales convive con trazos expresivos y gestuales que equilibran la composición.

No hay referencias figurativas, se trata de una propuesta cromática que confronta a cada espectador con su historia personal en ese dialogo subjetivo que cada uno de nosotros tenemos en el universo visual.