Catiuscia Dotto /Brasil


Enredos

Catiuscia Bordin Dotto

"Tengo presente la imagen de sus piernas entrelazadas vistas en la tenue luz de la noche. Una maraña de epidermis, intensidad y vida, que contrasta los colores de la piel clara de ella con la piel oscura de él". Entre procedimientos y accidentes, al igual que las piernas entrelazadas de la noche, esta obra también se entrelaza; es el fruto de un proceso continuo que se ha ido desarrollando secuencialmente al igual que el desarrollo citado en un libro de botánica. Este proceso creativo, que a veces favorece el azar, es la presencia de un íntimo experimentado, que tal vez no pueda explicar con palabras, por lo que anhelo traducirlo en formas.

Mis esculturas anteriores son formas coloreadas y orgánicas, a las que pertenecen la sinuosidad y la sensualidad de las curvas, de los volúmenes; propuestas en equilibrio en el espacio, piezas individuales que forman grupos. Otras son semillas observadas en su potencia para contener vida, o para ser un involucro. Son híbridos imaginados entre lo femenino y la naturaleza.

Aquí, los accidentes, los procesos técnicos y las experiencias dan lugar a este trabajo. Las mutaciones del artista se reflejan en su transformación. Si lo femenino y la naturaleza son elementos presentes, es porque constituyen la vida cotidiana. Expreso en formas lo que he guardado en lo más profundo de mi ser, quizá intraducible, sólo posible de interpretar.

La textura provocada por las capas superficiales de fibra de vidrio quedó como una epidermis orgánica, complementada con la aplicación de réplicas, también en resina, hechas con un molde de silicona, de una semilla de aguacate que se secó al sol. Lo que antes eran colores puros, sólidos y vibrantes en mi obra, aquí se presenta como una pátina que pretende resaltar las texturas y confiere dramatismo, se refiere a la media luz de la noche así como al bosque cerrado, incluso durante el día. Sigue habiendo una discrepancia entre la técnica y el concepto. Lo orgánico y lo sintético coexisten y no tengo muchas explicaciones para ello.

Hay una intensa referencia a la obra de la artista brasileña Maria Martins. Ya en mis primeros pasos en la escultura tuve contacto con imágenes de sus obras; y forman parte de este universo íntimo que transpongo en las piezas. Están presentes incluso cuando no me doy cuenta.

Pero a diferencia de Maria Martins, que, aunque su obra apunta a mitos y leyendas, nunca conoció la selva amazónica, la selva que vive en mí está habitada por mí. Siempre he tenido una profunda relación con la naturaleza. Toda mi infancia transcurrió en un entorno rural, en el campo, cerca del bosque que había que explorar. Últimamente he intensificado esta relación realizando numerosas expediciones de hasta tres días en la Mata Atlántica del sur de Brasil. Me adentro en el bosque, lo huelo, palpo las hojas, siento la humedad, el calor y el frío. Me mojo los pies, piso la tierra empapada. Intento percibir con mis sentidos todas sus texturas. Soy un cuerpo que habita el bosque. En Maria Martins, según Stigger (2013, p. 23) "es difícil definir si estamos ante la flagrancia de la metamorfosis de lo humano en vegetal o de lo vegetal en humano", la metamorfosis también ocurre en mi obra, es lo humano lo que se transforma en lo vegetal. Al entrar en el bosque, sus formas se convierten en un repertorio visual que hay que investigar.

El otro día leí en el periódico sobre las relaciones entre los árboles. El ingeniero forestal entrevistado afirmó que hay mucho en común entre los árboles y los seres humanos: "los árboles se cuidan unos a otros" y son capaces de comunicarse exhalando olores. Pero también puede haber hostilidad: "Las raíces de una especie ocupan todos los espacios no utilizados de la otra, se infiltran en su tronco y arrastran agua y nutrientes, debilitando y superando la altura de su rival". ¿Hay piernas entrelazadas y olores que buscan el amor? ¿Y debilitan al otro en su entrelazamiento? Desprenden olores.

Según Wohlleben ( 2017, p. 11), los humanos y los árboles tienen un lenguaje aromático "(...) usamos desodorantes y perfumes. Y aunque no lo hiciéramos, nuestro olor transmite información al consciente e inconsciente de otras personas. Algunos parecen no oler en absoluto, mientras que otros utilizan su olor para atraer. Según la ciencia, las feromonas del sudor son fundamentales incluso para decidir quién será nuestra pareja" .

Al igual que con los olores, los enredos físicos están presentes en los humanos y los árboles. Las raíces forman grandes marañas que incluso la corriente más fuerte tiene dificultades para arrancar las especies que habitan las orillas del río. Y de nuevo se refieren a las extremidades de los cuerpos humanos en un intenso deseo de fundirse en un solo ser. Si mis esculturas ya han sido individuos en grupos, como flores plantadas en un jardín; ya han consistido en semillas que fueron la voluntad de volver al vientre del que salí; aquí suceden como árboles en los bosques. Buscan una cohesión inseparable. Pretenden adherirse el uno al otro formando conexiones intensas y dramáticas.



Referencias

As árvores cuidam umas das outras disponível em https://www.boletimambiental.com.br/noticia/2017-04-16/as-arvores-cuidam-uma-das-outras-diz-engenheiro-florestal/ . Acesso em 15 de setembro de 2021.

STIGGER, Verônica, Maria Martins: Metamorfoses. Catálogo de Exposição. São Paulo: Museu de Arte Moderna de São Paulo: 2013.

WOHLLEBEN, Peter, A vida secreta das árvores. Tradução de Petê Rissatti. Rio de Janeiro: Sextante, 2017.