Aurora Rojas Briceño / Chile


Las mujeres han permanecido, durante mucho tiempo, fuera del espacio público. Eso ha influido en las pocas huellas materiales que han quedado de sus vidas. Por lo mismo, parece necesario narrar historias individuales para comprender el pasado y el presente de las relaciones de género, y de las representaciones y prácticas de las mujeres en su contexto.

En esa dirección, Aurora Rojas Briceño hace un trabajo de exploración y documenta mediante fotografías el presente de Amalia Irma, su abuela materna. En un ejercicio indagatorio, pero sobre todo afectivo, la autora yuxtapone en esta narración, fotografías del archivo familiar que funcionan como miradas retrospectivas de un pasado que contrapone con el presente.

Lo que Rojas registra nos entrega cierta información sobre determinados aspectos de la vida actual de su abuela: el espacio que habita, los objetos que conserva y una cierta rutina que mantiene en soledad. Su casa, la de toda una vida, aparece como algo más que una vivienda: es un espacio en donde cada uno de sus reductos funciona como un albergue de ensueños y un universo contenedor, a su vez, de múltiples universos.

Viendo estas imágenes se nos abren preguntas sobre lo que no es visible en la superficie, pero que sin embargo ha dejado huellas tras de sí: objetos que se revisten en formas de fragmentos y aparecen, a través de la evocación, como rastros de una existencia; fotografías familiares en el espacio doméstico que son una posesión simbólica, una forma de presencia, pero que a la vez son signos de ausencia; la gestualidad de un cuerpo que lleva varias memorias sobre sí mismo, como una especie de archivo de relaciones que lo han ido conformando con el tiempo.

Aurora fija su mirada en ciertos tópicos asociados al amor romántico y detecta cómo históricamente el rol de la mujer, encarnado en su abuela, ha significado interiorizar una forma inconsciente de relacionarse afectivamente con un hombre -o con su recuerdo- pese a todo. Motivada por un sentimiento de identificación, Rojas busca melancólicamente respuestas sobre temas diversos como las relaciones de pareja, la traición, la pérdida y la soledad, y utiliza la fotografía como instrumento para la reflexión sobre la experiencia de género. Este documentalismo subjetivo es una aproximación emocional a la realidad fotografiada y una reivindicación de la experiencia cotidiana. Las vivencias propias y ajenas se mezclan en estas imágenes fragmentarias que condensan relatos de corte biográfico y autobiográfico, y dan luz visual a una historia de amor, de fuerza y resiliencia.

Andrea Aguad Chacur



Statement

En el afán de registrar, documentar la belleza del cotidiano la inmensidad del paisaje, las transformaciones de mi entorno y personales. Comencé a trabajar y a vincularme a través de la fotografía, explorando formatos análogos y digitales, experimentando con diversas técnicas fotográficas. En mi practica artística me interesa desarrollar mi propio lenguaje visual que me permita explorar abiertamente dentro y fuera de lo fotográfico, indagar en otras disciplinas artísticas principalmente el cine, la literatura y la poesía. Abordo mi trabajo desde la intuición, lo íntimo, entrelazando muchas veces el proceso creativo con los procesos personales. Utilizo la fotografía documental para reflexionar sobre el ser mujer, construirse a una misma, el cuerpo como territorio y campo de batalla. El retrato y el autorretrato como una experiencia de aprendizaje de (re)conocimiento y representación visual individual y colectiva. El paisaje, su inmensidad, el vinculo que se da con el territorio, y entre los seres que lo habitan a transformación de los territorios al ser habitados por el humano, busco otorgarle a la naturaleza la misma entidad que a las personas, desde una perspectiva poética, política y social.

A.R.B.


Aurora Rojas Briceño (Santiago 1986).

Fotógrafa Profesional, titulada de la Escuela Foto Arte de Chile y miembro de @cooperativa.fotografas

Desde 2015 a la fecha ha participado en diversos talleres impartidos en festivales por destacadas fotógrafas y fotógrafos, tales como Lourdes Grobet, Marcos Lopez y Cristina de Middel. En 2018 participó en Wabi Sabi Residencia en el Delta- Tigre (Buenos Aires, Argentina) a cargo de la curadora Romina Resuche. Ha participado también como artista residente en dos proyectos del programa Red Cultura. Ha realizado talleres de fotografía para la Subdirección de Cultura de la Municipalidad de Santiago, y en el Instituto Profesional Aiep.