Antagónica Furry /Bolivia



Creadora universal

Una de las cuestiones que más preocupa a los intelectuales bolivianos durante la primera mitad del siglo XX era si Bolivia tenía un arte propio, si existía, efectivamente - valga la redundancia-, "un arte boliviano", o si lo que se producía en el país, no era nomas una imitación o una continuación de lo hecho en Europa. Esta angustia por la originalidad evidente en publicaciones como la revista del Circulo de Bellas Artes de (Potosí) o en el estudio dedicado a las artes de aquel mamotreto oficial titulado Bolivia en el Centenario de su Independencia - fue disolviéndose poco a poco hacia mediados del siglo con la adopción de las elites de la estética indigenista (Art Deco) y con la posterior aparición de los estudios serios sobre el arte nacional a cargo de Gualberto Villarroel Claure y de los esposos José de Mesa y teresa Gisbert, quienes además de consagrar el indigenismo como el inicio del arte nacional, arraigaron sus antecedentes en hasta entonces el poco valorado arte colonial.

Desde entonces las cuestiones sobre la originalidad del arte boliviano han sido olvidadas por la historiografía, ya que esa angustia sobre lo propio y lo identitario ha sido superada por una mentalidad un tanto más cosmopolita o por que se ha asumido irreflexivamente que todo aquel arte que refiere al paisaje andino y a personajes locales (campesinos, obreros, mestizos, cholos) es en sí mismo "boliviano". Esta última lectura de "lo propio" puede verse de manera explícita en el arte neoindigenista de la última década, en el que representaciones de chakanas, de hojas de coca, de cóndores, de fisionomías andinas develan un acrecentado interés por reivindicar las identidades locales.

En este contexto resulta casi lógico que el ejercicio de muchas de las corrientes artísticas surgidas en Europa a raíz de las vanguardias de inicios del siglo XX hayan quedado relativamente relegadas en la escena local en favor de una arte social influenciada por la obra de los muralistas sociales. Esto no ha impedido afortunadamente, que haya surgido en nuestros medios artistas de talla internacional en manifestaciones artísticas infravaloradas por nuestro particular gusto popular: Keiko González en el expresionismo abstracto, Fernando Rodríguez y Cesar Jordán en Op Art y, recientemente Antagónica Furry en el Dadaísmo y Surrealismo.

El caso de Furry (La Paz 1984) es particularmente interesante por tres motivos: 1. Su obra está totalmente desvinculada de cualquier referencia local. 2. Su obra no cuenta con ningún antecedente local de relevancia en el dadaísmo y en el surrealismo (¿es la primera dadaísta importante en Bolivia?) 3. Su obra ha sido y es ampliamente reconocida en el extranjero, donde ha expuesto en más de 20 oportunidades. Se trata en suma de una artista universal.

Las características mencionadas, sumada a un ejercicio artístico pulcro, altamente recursivo y, en apariencia intuitivo hacen de la obra de Furry una de las más interesantes del arte contemporáneo boliviano. Además, dado que a la artista no le importa la originalidad, es absolutamente libre en el proceso creativo, virtud que solo puede atribuirse a contados artistas locales. Ante la genialidad de su trabajo nos preguntamos ¿Qué lograrían los artistas bolivianos talentosos si se liberan de esa angustia identitaria que les obliga a incurrir siempre algún referente local-social en su producción? ¿Lograrían trascender como Furry las angostas fronteras nacionales?

Reynaldo J. González





Antagónica Furry, es el seudónimo de Yannet Delgadillo Sánchez. Nació el 18 de noviembre de 1984 en la Ciudad de La Paz - Bolivia. Su niñez es marcada por la pobreza. Licenciada en Filosofía, Derecho, Literatura y Física, teniendo un Doctorado en Astrofísica Aplicada. No ejerce esos estudios académicos. Aprendió de forma autodidacta el arte. Conocida más como collagista/collager. Ha escrito seis libros poéticos: Pus de Fresa, Consciencia de Bidet, Poesía Caníbal, Requiebro, Cofradía de seres Acuarelados y Bypass en Pasadizo. Se dedica a la ilustración, pintura, collage y modelaje plus size. Actualmente vive de su arte, logrando ser considerada en su país como una pionera en llevar al Collage dadaista como arte a otros países como Europa, Asia, EE. UU, Sud América y México. Incluida en la lista de los mejores maestros del Collage contemporáneo el año 2018 por Retroavangarda, revista y galería especializada en collage. Ganadora del Premio LXVIII Salón Pedro Domingo Murillo gestión 2020 con su obra "Sueño Femuroso", siendo la primera obra en Collage siendo reconocida como ganadora en esa técnica a nivel nacional. Ha realizado trabajos para reconocidos escritores, músicos y amantes del arte. Su obra es escatalógica, oscura, visceral, poética, y tímida que no busca nada más que mostrarse franca ante el público.