Andrea Matte / Chile


Statement
Ser madre ha sido lo más bello que me ha pasado en la vida. Las razones son muchas, sin embargo, creo que el proceso de convertirse en madre (o padre) es eso, un proceso, algo que se vive, se experimenta y va en constante desarrollo.
Ciertamente, estilos de padres y madres hay muchos, y no es de mi consentimiento enjuiciar las maneras que cada uno encuentre de dar lo mejor de acuerdo a cada realidad o circunstancia. En la Instalación "Madres" pretendo dar cuenta de esta situación. Diversos caminos de enfrentar la maternidad, que pueden, o no, complementarse y conjugar entre ambos. Asuntos como el control, los límites, la autoridad, la espontaneidad, la melancolía, la alegría y el nutrir están presentes en ella. Constatar este diálogo y sus diversas posibilidades, me parece de crucial importancia, no solo como auto observación a nuestra propia maternidad (o paternidad), sino también considerando la situación actual que enfrenta el mundo de hoy y nuestra preocupación por el futuro, en la cual los niños serán actores principales más tarde como adultos.
Como mencionaba, la maternidad y la paternidad, la pienso como algo en movimiento que va cambiando conforme vamos viviendo. En ese sentido, considero que los hijos pueden ser grandes maestros, siempre y cuando estemos dispuestos a escuchar y a tener la sutileza de interpretar sus expresiones. De alguna forma, podría decirse que nos guían, van "orientando" la ruta desde esa lucidez propia de ellos. Son nuestro mejor espejo y reflejo. Es ahí que es interesante preguntarnos: ¿Qué imagen les estamos mostrando? Autoridad, depresión, alegría... en fin, las posibilidades son muchas. Alguien dirá con justa razón: ¿Y los derechos de los padres? Pues sí, considero fundamental solidificar la pareja y ante todo, cada uno de sus componentes, es decir, en su propia individualidad por el bien de los niños. Cuando esto no está presente, las consecuencias pueden ser lamentables. En ese sentido, el tiempo es un gran consejero, dar espacio para entender, para crecer, para que la pareja aprenda a reorientarse, incorporando el nuevo rol que asume cada uno y dejar que la balanza poco a poco vaya equilibrando los momentos personales y los familiares, los momentos de juego y de calma. La independencia a medida que los niños crecen probablemente será una conquista y la convivencia familiar una posible armonía, si en nuestro foco está pretender una mejor humanidad para todos y todas.
Tener un hijo o hija no sé si tiene mucha relevancia en la diferencia de sus expresiones o demandas. Ambos son seres humanos que vienen al mundo en blanco. Nosotros, los adultos y la cultura, en el mejor de los casos, les vamos mostrando el mundo de acuerdo a lo que nos parece interesante y lo que creemos mejor para sus vidas. Unos intentarán fortalecerlos para un mundo hostil, otros para un mundo que los acoja, otros para un mundo lleno de oportunidades, otros para un mundo por descubrir o explorar, y otros tal vez para todo ello.
Finalmente quisiera manifestar que: si de alguien he aprendido algo sobre esto que intento exponer; no es de los textos ni mucho menos de los títulos académicos, sino más bien de la propia vida, de mis amigos, de mi familia y de mis queridos padres que han sabido entregarme lo mejor que han podido y siempre con amor, compañía y libertad. A ellos estoy eternamente agradecida.



Andrea Matte Torres

(Osorno, Chile, 1980)

Nació en Osorno, ciudad del sur de Chile situada en un entorno de abundante vegetación, lagos y volcanes. Ahí vivió toda su infancia y parte de su adolescencia. Posteriormente se traslada a Santiago, a realizar sus primeros estudios universitarios.
Se titula de Sociología y cursa Diplomado en Administración Cultural con reconocimiento destacado. Posteriormente viaja a Barcelona donde realiza Máster en Estética y Teoría del Arte Contemporáneo efectuando su tesis con distinción máxima. A partir de entonces, continúa profundizando estudios en áreas ligadas a la Psicología (Diplomado en Psicoplástica, Diplomado en Psicología Junguiana y Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo).
Anterior a la pintura, su trabajo se concentró en las áreas de investigación y gestión cultural. Fue Directora de Relaciones Internacionales y Cooperación de la Secretaría de Cultura de El Salvador y Encargada de Cultura y Cooperación de la Embajada de Chile del mismo país. Trabajó como Coordinadora de Expositores de CH.ACO (Feria de Arte Contemporánea de Chile) y como evaluadora de proyectos interculturales de los fondos del Ministerio de Cultura de Chile (FONDART).
La creación artística ha sido una actividad permanente en su vida, sin embargo, es a partir del 2015 que se dedica con mayor exclusividad y profesionalismo. Después de un razonable andar, su obra "Símbolo" recibió una mención honrosa en el Concurso Bárbara Brandal de Valparaíso (Chile). Participo en el proyecto "Curiosity" ( De Lorna Barrow- Clugh y Hondartza Fraga) con su obra "Contacto" exhibida en formato postal en Poca Gallery Bizkaia (España- 2014) y en Patrick Studios en Leeds (Reino Unido- 2015).
Andrea Matte vive desde el 2019 en Portugal, junto a su esposo (André Saramago) y sus dos hijos (Pedro y Ana Luisa), donde continúa profundizando su trabajo artístico y analítico. A partir de entonces ha realizado algunas exposiciones personales y colectivas: Arte Viva Torreira (Portugal, 2019- 2021); Festival Noc Noc Guimarães (Portugal, 2020); Galería de Arte Estoril (Portugal, 2021, exposición individual y 2022, exposición colectiva); Galería Municipal Torreira (Portugal, 2022, exposición colectiva) y algunas exposiciones virtuales en Galería Quarentena (Chile, 2020), Museo Surazo (Chile, 2020) y Mua International "II Encuentro de Mujeres Artistas (Chile, 2020).