Alexis Rojas /Guatemala



Alexis Rojas Hernández

Nací en Huehuetenango, Guatemala, en el año 1961, estudié filosofía en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Pintor y dibujante autodidacta, ilustrador de materiales publicitarios y educativos en temas relacionados a políticas en salud y educación popular. He participado en exposiciones -individuales y colectivas- en mi país, en U.S.A., en Holanda, Pakistán e Inglaterra.

Me considero una persona con mucha suerte: he vivido, estudiado y viajado por tres continentes. Al contrario del principio aristotélico de la lógica, que promulga que a mayor extensión menos profundidad, creo que en los procesos creativos se es más profundo al tiempo en que se conoce y asimila la experiencia diversa del mundo.

Me gusta sentir que cada vez dibujo más errático e inacabado, quiero decir que en el proceso de elaborar una imagen va perdiendo relevancia el fin satisfactorio y pleno para dar valor a lo procedimental y mutable. Por supuesto, uno busca la mesura, la armonía, la proporción, la euritmia, pero en mis pequeños dibujos todos los valores plásticos del canon están como fantasmas, quizás como recuerdos, como aquello que alguna vez fue importante en la experiencia clásica de configurar imágenes. No separo nunca la reflexión teórica del quehacer práctico y, desde la vida marginal de mi pequeño pueblo (ahora más pequeño por la pandemia), trato de materializar, con los recursos que tengo, una obra que anuncie el milagro que nunca acaece.

Antes que pintor, antes que cualquier cosa, me considero lector de literatura. Mejor: lector a secas.

La siguiente descripción del gremio de los pintores es un encanto:

"En cuanto a la posición social y a la situación económica de los pintores y de los que ejercían profesiones afines, pocas cosas agradables se pueden decir, no obstante algunos privilegios que tienen un valor romántico...aun famosos artistas pintores de la corte, adscritos a servidumbre, no gozaban de mayor consideración que los lacayos... La mayor parte de los pintores libres no podían vivir de su arte y muchas veces tenían que atender a su subsistencia prestando indignos servicios. A pesar de esta condición miserable fueron siempre los pintores gente alegre... Cuando las campanas tocaban a rebato porque el enemigo estaba al pie de las murallas y atacaba las puertas, dejaban todos a un lado las herramientas, se ponían la armadura, se armaban con mazas, alabardas y picas y salían agrupados alrededor de su bandera para acometer bravamente al enemigo porque con ello defendían su propia existencia... Las crónicas no mencionan ningún hecho heroico de los gremios de pintores, sí que los herreros, carniceros y panaderos se batieron briosamente muchas veces... " Hild, K. W. MANUAL DEL PINTOR DECORADOR. Gustavo Gili, Barcelona. 1950. pp. 27-28.